“La importancia de llamarse Ernesto” una obra de teatro escrita por Oscar Wilde en 1895
RESUMEN DE LA OBRA:
ACTO I
Decoración Escenario:
Saloncito íntimo en el piso de Algernon, en Half-Moon-Street.
La habitación está lujosa y artísticamente amueblada. Óyese un piano en el cuarto contiguo.
LANE (el mayordomo) está preparando sobre la mesa el servicio para el té de la tarde, y después que cesa la música entra ALGERNON.
ARGUMENTO:
En una lujosa casa de Londres, Algernon pregunta a su mayordomo Lane, qué opina sobre su habilidad para tocar el piano y si preparó los bocadillos de pepino para la visita de Lady Bracknell.
Lane le muestra la bandeja repleta de bocadillos. Luego Algernon le pregunta si el matrimonio desmoraliza al hombre, y Lane le ofrece una respuesta que no lo satisface. Algernon, decepcionado, se queda pensando en que las clases bajas deberían dar el ejemplo de responsabilidad moral.
Llega Jack, a quien Algernon llama “Ernest”. Le pregunta dónde estuvo la semana pasada y Jack le contesta que en el campo. Algernon le anuncia que
espera la visita de su tía Augusta (Lady Bracknell) y su prima Gwendolen.
Jack se pone contento con la noticia, confesándole que ama a Gwendolen y que ha vinido a la ciudad expresamente para proponerle matrimonio.

Algernon habla sobre lo poco romántico que es proponer a alguien casamiento. Jack intenta comer un bocadillo de pepino pero Algernon no le deja, y luego se come uno él.
Mientras, Algernon le recuerda a Jack que Gwendolen es su prima, y que antes de permitir que se casen necesita que Jack aclare quién es Cecily.
Jack niega conocer a alguien que se llame Cecily. A lo cual, Algernon pide a Lane (su mayordomo) que traiga la pitillera que Jack olvidó allí semanas atrás.
Discuten brevemente por el hecho de que Algernon no haya avisado de que la pitillera estaba allí, hasta que el dueño de casa dice que de todos modos el objeto no pertenece a su amigo, porque la dedicatoria inscrita dentro es para:“Jack” y está firmada por: «de la pequeña Cecily, con su más tierno amor».
Jack acaba reconociendo que se trata de una joven de quien él es tutor, refiriéndose al nombre de “Cecily”.
Pese a la aclaración insiste Algernon, y le dice que él no se llama Jack, sino Ernest, el nombre por el que lo conoce desde siempre.
En vista de lo cual, Jack le contesta que su verdadero nombre es Jack, pero que usa el nombre de “Ernest” en la ciudad y el de “Jack” en el campo.
Algernon le dice que siempre supo que era un “bunburysta”.
Jack no entiende porque se refiere a él con este extraño calificativo, pero explica que para poder escapar del campo en determinados momentos, inventó a un supuesto hermano menor llamado “Ernest” a quien cada tanto debe socorrer en la ciudad.
Algernon le dice que definitivamente es un “bunburysta” acérrimo. Luego le explica que así como él (Jack) ha inventado a su hermano “Ernest” para poder ir a la ciudad. Él (Algemon), ha inventado a su amigo inválido “Bunbury”, cuya supuesta mala salud de Bunbury permite a Algernon exceptuar algunos eventos urbanos para ir al campo.
Jack niega ser un “bunburysta” y le dice que si Gwendolen acepta casarse con él, inmediatamente “matará” a su hermano ficticio Ernest. Además, ya está aburrido de él (el falso hermano), y molesto porque a Cecily (su protegida) le interesa demasiado el tal Ernest.
Algernon dice que él no mataría a Bunbury por nada del mundo y que si Jack se casa, no puede hacerlo sin conocer a Bunbury. Que si él no lo hace, lo hará su esposa.
La conversación se interrumpe cuando llegan Lady Bracknell y Gwendolen Fairfax. Se saludan y Lady Bracknell se muestra ansiosa por comer los bocadillos de pepino que Algernon prometió.
Algernon mira la bandeja, ya vacía, y pregunta a Lane por qué no hay bocadillos. Lane responde que no había pepino en el mercado.
Luego Lady Bracknell le pregunta a Algernon si lo verá en la cena esa noche, y Algernon se excusa, alegando que su amigo Bunbury está enfermo y que esa noche deberá ir a verlo al campo.
Lady Bracknell lo disculpa pero le pide que Bunbury no tenga una recaída el sábado, ya que ella necesita de él (Algernon) para su concierto.
A lo que Algernon promete estar allí el sábado y le pide a su tía que pasen a otra habitación para conversar los pormenores, dejando a Jack a solas con Gwendolen.
Una vez a solas, Jack le confiesa a Gwendolen su amor. Ella dice saberlo hace tiempo, a la vez que muchas veces deseó que él se lo confesara, porque su idea fue siempre enamorarse de alguien que se llamara Ernest.
Jack se siente feliz pero, al mismo tiempo, preocupado; y le pregunta a Gwendolen si lo amaría si su nombre no fuera Ernest. Ella dice que eso es una especulación muy alejada de la realidad, que Ernest es un nombre que le produce vibraciones y que le sienta perfecto.
Jack le dice que hay otros nombres bonitos, como “Jack”. Más Gwendolen insiste y le dice que Jack es un nombre que no conmueve, y que todos los Jack a los que conoció eran feos. Además, dice, es un nombre común entre los criados. Y también compadecer a la mujer que se case con un hombre llamado así. Jack dice que deben casarse de inmediato. Ella acepta, aunque le señala que se nota que él tiene poca experiencia en proponer matrimonio.
La pareja es interrumpida por la entrada de Lady Bracknell, que al encontrar a Jack de rodillas, le pide que abandone esa postura tan indecorosa.
Gwendolen le informa que están comprometidos, mas para su sorpresa, su madre le dice que ella en absoluto está comprometida con nadie, y que cuando esté comprometida, ella o su padre le informarán del hecho. Que el compromiso no es un asunto que una joven tenga permitido arreglar por sí misma. Ordenándole a su hija que la espere fuera, que ella debe hacerle a Mister Worthing algunas preguntas.
Gwendolen sale y Lady Bracknell dice a Jack que él no está en su lista de jóvenes elegibles, pero que está dispuesta a incluir su nombre en ella si sus respuestas la satisfacen. Le pregunta si fuma, a lo que Jack responde que sí.
Ella se contenta, diciendo que un verdadero hombre debe tener alguna ocupación, sea cual sea. Y que un hombre que desea casarse debe saberlo todo o no saber nada.

Jack dice no saber nada. Lady Bracknell se alegra, la ignorancia le parece un
delicado fruto exótico y, la teoría de la educación moderna, falsa.
Le pregunta luego sobre su renta.
A lo que Jack responde que es de ocho mil libras al año, además de su casa de campo.
Esto satisface a Lady Bracknell, aunque le pregunta si también tiene una casa en la ciudad, más adecuada para el carácter sencillo y bueno de su hija. Jack le informa que sí, detallando la calle en la que se encuentra.
Lady Bracknell pregunta de qué lado de la calle, y ante la respuesta de Jack se lamenta, pues es el lado que no está de moda. Luego Lady le consulta sobre sus padres, y Jack responde haber perdido a los dos.
Cuando ella pregunta si eran grandes comerciantes o aristócratas, él confiesa no saber, porque fue abandonado de bebé, y encontrado y criado, por el difunto Mister Cardew, que le dio el apellido Worthing porque en ese momento tenía un boleto para viajar a un pueblo llamado Worthing.
Lady Bracknell pregunta dónde lo encontró Mister Cardew, y se sorprende ante la respuesta de Jack, fue encontrado envuelto en un bolso de mano, en el guardarropa de una estación de ferrocarril.
Todo lo que narra le parece familiar a Lady Bracknell, así que continúa con más preguntas sobre la estación de ferrocarril, tras sus respuestas a ellas, hace una lapsus, traga saliva y, le dice a Jack que no puede permitir que su hija, educada con el mayor cuidado, se emparente con alguien de semejante procedencia, ya que ésta no puede
considerarse una base segura para sostener una posición reconocida en la buena sociedad.
Cuando Jack le pregunta qué hacer, ella le aconseja adquirir parientes lo más pronto posible, y luego se despide.
Jack cuenta a Algernon lo sucedido y manifiesta su desprecio por Lady Bracknell. Luego le pide disculpas por hablar así de su tía, a lo que Algernon responde que, muy por el contrario, disfruta de oír hablar mal de sus parientes, ya que éstos son sólo un montón de gente insoportablemente aburrida.
Conversan hasta que Algernon le pregunta a Jack si le ha dicho a Gwendolen la verdad acerca de que se llama Ernest en la ciudad y Jack en el campo.

Jack responde que no se le debe decir la verdad a una muchacha dulce, bonita y refinada.
Algernon le pregunta qué le ha dicho entonces sobre su hermano Ernest, y Jack responde que nada, porque antes del fin de semana se deshará de él, informando que ha muerto en París.
Algernon lo lamenta por Cecily (su protegida), quien según Jack tiene mucho interés en Ernest, y luego dice que le gustaría conocer a la muchacha.
Jack le dice que se encargará de que eso no suceda, puesto que Cecily es extremadamente bonita y tiene apenas dieciocho años.
Algernon le pregunta si le ha informado a Gwendolen que tiene una pupila extremadamente bonita y de dieciocho años. Jack dice que no, pero que apuesta a que, apenas se conozcan, serán buenas amigas.
Lane anuncia la entrada de Gwendolen, quien lo primero que hace es apartar e informar a Jack que es posible que nunca se casen, pero que no por eso perderá su eterna devoción por él. Le dice que la historia de su romántico origen la conmovió profundamente, a pesar de que su la madre se lo haya contado en un tono desagradable. Y además, siente fascinación por su nombre. Le pregunta cuál es su dirección en el campo y promete escribirle diariamente.
Jack le dice que estará en la ciudad hasta el lunes y luego acompaña a la muchacha. Ambos salen.
Algernon pide a Lane una copa de jerez y le informa que, al día siguiente, irá a “bunburyzar”, y que no volverá hasta el lunes. Le pide a Lane que le prepare sus smoking y los trajes de Bunbury.
Luego mira lo que se escribió en el puño de la camisa, que es la dirección de la casa que le dió Jack a Gwendolen y el escuchó a escondidas y apunto en su manga; y sonríe.
— CAE EL TELÓN —
ACTO II

Decoración Escenario:
Jardín en la residencia solariega, en
Woolton. Una escalinata de piedra gris conduce a la casa.
El jardín, un jardín a la antigua, está lleno de rosas, es la época, el mes de julio.
Unos sillones de mimbre y una mesa
cubierta de libros están colocados bajo un corpulento tejo.
MISS PRISM aparece sentada ante la mesa. Al fondo, CECILIA regando las flores.
ARGUMENTO:
En el jardín de la casa de campo de En el jardín de la casa de campo de Jack, Miss Prism dialoga con Cecily, que está regando las plantas. Le dice que abandone una tarea tan utilitaria como esa y vuelva a su lección de gramática alemana, que así es como lo quiere su tutor. Hablan sobre Jack y su seriedad, su sentido del deber y de la responsabilidad, además del modo en que se preocupa por su hermano Ernest.
Cecily dice entonces que le gustaría que Jack permitiera a su hermano venir a la casa de campo, ya que ellas podrían ejercer buena influencia sobre él.
Miss Prism responde que ella no está interesada en reformar a nadie.
Conversan hasta que llega el cura Chasuble. Cecily intenta provocar que Chasuble y Miss Prism se vayan a pasear juntos. Chasuble hace un elogio sobre los labios de Miss Prism y luego rápidamente cambia de tema, preguntando por el señor Worthing.
Miss Prism responde que volverá de Londres el lunes por la tarde. Luego, le dice a Chasuble que venga con ella a dar un paseo y le ordena a Cecily que estudie mientras tanto.
Cecily está sola, y se dispone a empezar a estudiar, cuando Merriman (la asistenta) anuncia la llegada de Ernest Worthing, hermano de Jack, quien ha manifestado su deseo de hablar con Cecily a solas.
A lo que da la orden de que Ernest se presente ante élla.
Apareciendo de inmediato Algernon, simulando ser Ernest.
Cecily se alegra de finalmente conocerlo, y luego le pregunta por qué está allí si su tío Jack no vuelve hasta el lunes.
Algernon responde que, lamentablemente, el lunes mismo debe volverse a la ciudad. Cecily dice que debería quedarse a esperar a Jack, que quiere hablarle sobre su emigración.
Algernon pregunta a qué se refiere, y Cecily le explica que Jack está comprando todo lo necesario para la emigración de Ernest a Australia.
Algernon dice que prefiere morir antes de emigrar a Australia.
Cecily le pregunta si se cree suficientemente bueno para quedarse, y Algernon responde insinuándose que, esa es tarea de ella, que deberá reformarlo...
Respondiendo la joven que no tiene tiempo de hacer tal cosa, pero lo invita a entrar con ella a la casa, hasta ahora la conversación se ha mantenido en el confortable patio.

Algernon dice a Cecily que es la muchacha más bella que ha visto nunca.
Cecily responde que Miss Prism le advirtió que toda belleza física es una trampa.
Algernon dice que, en ese caso, se trata de una trampa en que cualquier hombre sensato gusta caer. Y entran a la casa.
En el jardín, reaparecen Miss Prism y Chasuble, conversando. Ella le dice que él debería casarse, porque la soltería convierte al hombre en una tentación pública permanente.
Chasuble pregunta si un hombre pierde el atractivo cuando se casa, y ella contesta que, ya casado, es sólo atractivo para su mujer. Luego, afirma que sólo son fiables las mujeres maduras.
Llega Jack, vestido de luto, y sorprende a ambos, ya que no lo esperaban hasta el lunes. Jack informa que su hermano, Ernest, falleció.
Miss Prism dice que espera que Ernest pueda aprovechar tal lección. Chasuble da su pésame.
Jack dice que Ernest murió en París, de un fuerte resfriado.
Chasuble ofrece hacer alguna alusión al asunto en la próxima misa.
Jack, aprovechando el tema, le pregunta si lo puede bautizar. Acuerdan realizar la ceremonia esa misma tarde.
Cecily sale a recibir a Jack, y le anuncia alegremente que su hermano lo espera en el comedor. Todos se sorprenden por la noticia, y Jack se estremece al ver a Algernon.
Algernon le habla haciéndose pasar por su hermano Ernest, y dice haber venido a disculparse por los disgustos causados y que promete empezar a llevar una vida mejor.
Jack se niega a estrecharle la mano, pero Cecily insiste en que Ernest no es tan malo, ya que, por ejemplo, cuida de un amigo inválido llamado Bunbury.
Algernon dice que la frialdad de su hermano para con él, le resulta dolorosa.
Cecily dice a Jack que si no estrecha la mano de su hermano no le perdonará nunca, por lo que Jack se resigna y saluda a Algernon.
Contenta por haber reconciliado a los hermanos, Cecily sale junto a Miss Prism y Chasuble.
Ya a solas, Jack le dice a Algernon que debe irse de inmediato y que no le permitirá “bunburyzar” en ese lugar. Acto seguido, ordena a Merriman que prepare un coche para que su hermano se retire de inmediato.
Seguidamente, Jack y Algernon discuten. Algernon dice que Cecily es muy bonita y que no va a irse mientras su amigo (Jack) esté de luto.
Jack entra a la casa para cambiarse, y sale Cecily; a la que Algernon le comenta que Jack piensa echarlo, y que deben despedirse.
Cecily anota algo en su diario, y cuando Algernon le pregunta por la finalidad, ella le pide que dicte lo que quiera decir para que ella pueda escribirlo. Algernon dicta elogios hacia Cecily y ella los transcribe.
Merriman (la asistenta) aparece para informar que el coche está en la puerta, y Algernon le pide que informe al conductor que pase a buscarlo la semana siguiente a la misma hora. Luego, le dice a Cecily que la ama y le propone casamiento.
Cecily le dice que están comprometidos desde hace tres meses. Le cuenta que, al saber que su tío tenía un hermano llamado Ernest, y discutir sobre él con Miss Prism, acabó enamorándose de él.
Algernon le pregunta cuándo se comprometieron. Cecily dice que aceptó su propuesta el pasado catorce de febrero, bajo un árbol. Y que al día siguiente compró un anillo en su nombre, además de una pulsera que le prometió llevar siempre. Mostrándole Cecily luego la caja en donde guardó todas las cartas de Ernest.
Algernon le dice que él no le escribió ninguna carta, y Cecily dice que por eso ella se vio obligada a escribirlas por él (Dejándo boquiabierto pero satisfecho al pretendiente). También le informa que rompieron el compromiso el último veintidós de mayo. Pero que luego volvió a perdonarlo.
Algernon le ruega que nunca vuelva a romper el compromiso. Cecily dice que no podrá hacerlo ahora que lo conoce personalmente, además del asunto de su nombre: pues siempre quiso amar a alguien llamado Ernest, y compadece a las mujeres que se casen con hombres que no se llamen así.
Algernon le pregunta si lo amaría si él tuviera otro nombre, como por ejemplo “Algernon”, y Cecily responde que no. Entonces Algernon pregunta por el cura del lugar, diciendo que quiere verlo urgentemente por el tema..., de su bautismo. Más, inmediatamente, se corrige y dice que quiere verlo por un tema urgente. La besa y se va.
Cuando Cecily está sola en el jardín, Merriman anuncia la llegada de una tal Miss Fairfax que pregunta por el señor Worthing. Como Jack se retiró antes para ir a la parroquia, Cecily recibe a Miss Fairfax.
Ambas se saludan muy amablemente y Gwendolen le asegura que serán grandes amigas. Tras lo que le pregunta a Cecily si está haciendo una visita en esa casa, y Cecily lo niega y corrige diciendo que vive allí, y luego informa ser la pupila del señor Worthing.
Gwendolen se extraña porque Ernest nunca le ha mencionado la existencia de una pupila, noticia que no le causa alegría, ya que desearía que la pupila de Ernest fuera más vieja y menos bonita. Cecily frena a Gwendolen, y le informa que Ernest no es su tutor, sino el hermano de su tutor.
Gwendolen dice que Ernest nunca le dijo que tenía un hermano.
A lo que Cecily le cuenta a Gwendolen que está comprometida con Ernest Worthing y que van a casarse.
Gwendolen, cortésmente, le informa que está equivocada, porque es ella quien va a casarse con Ernest Worthing.
Ambas discuten hasta que Merriman llega con la bandeja del té, y las mujeres recobran la amabilidad.
Preguntándole Gwendolen a Cecily por el campo, y Cecily a Gwendolen por la ciudad. En los tonos de ambas hay cierta ironía y desprecio por el lugar en que la otra vive.
Cecily le ofrece té y pasteles, Gwendolen comenta arrogantemente sobre cómo en Londres ya no está de moda el azúcar ni el pastel. En respuesta, Cecily le sirve una enorme porción de pastel y un té cargado de azúcar. Gwendolen se indigna, y le dice que, desde que la vio, desconfió de ella.
La “chispeante” reunión se ve interrumpida por la aparición de Jack, a lo que Gwendolen lo saluda, entusiasmada, llamándolo Ernest. Y a continuación y sin “cloroformo”, le pregunta si está comprometido con Cecily, y ante la negativa de Jack, se abrazan.
Cecily explica el malentendido: El hombre al cual Gwendolen abraza y con el cual va a casarse no se llama Ernest, sino Jack Worthing.
De inmediato entra Algernon, y Cecily lo presenta como Ernest, y le pregunta si va a casarse con Gwendolen. Cuando él lo niega, se besan.
Gwendolen informa a Cecily que ese hombre es su primo, Algernon Moncrieff. Ambas mujeres, espantadas por los nombres de sus prometidos, se abrazan entre sí como protegiéndose.
Los hombres, efectivamente, acaban confesando sus verdaderos nombres. Las mujeres, decepcionadas, terminan de hermanarse entre sí.
Gwendolen pregunta a Jack dónde está el famoso Ernest, nombre del hombre con el cual ambas se comprometieron. Jack confiesa que Ernest no existe, y que él no tiene ningún hermano.
Gwendolen dice entonces a Cecily que, evidentemente, ninguna de ellas dos está comprometida con nadie.
Dicho lo cual, ambas entran a la casa.
Jack y Algernon discuten, más, ambos terminan diciendo que se casarán con Gwendolen y Cecily, respectivamente. Algernon come pastel y Jack le pide que se retire.
Algernon dice que no se irá sin haber comido, y que además ya arregló con Chasuble (el cura) para que lo bautice a las seis menos cuarto con el nombre de Ernest.
A lo que Jack le informa que Chasuble lo bautizará a él a las cinco y media con el nombre de Ernest, y que es absurdo que ambos se bauticen con ese nombre. Jack dice que él tiene más derecho a ser bautizado, porque no hay pruebas de que haya sido bautizado de niño.
Algernon rechaza su argumentación y sigue comiendo pastel. Jack se resigna y se deja caer en una silla.
— CAE EL TELON —
ACTO III

Decoración Escenario:
Saloncito íntimo en la residencia solariega de Woolton. GWENDOLEN y CECIL están asomadas a la ventana, mirando hacia el jardín
ARGUMENTO:
En el interior de la misma casa que el acto anterior, Gwendolen y Cecily dialogan sobre Jack y Algernon. Cuando ven que los hombres están por entrar, prometen guardar silencio en su presencia. Sin embargo, inmediatamente después, hablan.
Cecily pregunta a Algernon por qué pretendió ser el hermano de su tutor, a lo que éste responde que vio allí una oportunidad para conocerla.
Cecily se satisface con la respuesta, por considerarla bella.
Gwendolen puntualiza: “En los asuntos de importancia —dice—, lo vital es el estilo, no la sinceridad”.
Y a continuación pregunta entonces a Jack por qué pretendió tener un hermano, y si fue para poder ir a visitarla a ella, con frecuencia, a la ciudad.
Jack confirma su hipótesis, lo cual Gwendolen considera satisfactorio.
Las muchachas deciden perdonar a ambos hombres y, al unísono, sentencian que la única barrera para comprometerse con ellos son sus nombres de pila.
Los hombres anuncian que piensan bautizarse esa misma tarde, lo cual las mujeres consideran un gesto de sacrificio admirable.
Tras lo que las parejas se abrazan, pero el momento es interrumpido por la entrada de Merriman, que anuncia la presencia de Lady Bracknell en la casa.
Que no tarda nada en aparecer frente a ellos. Quien anuncia (Lady Bracknell) que se ha enterado del paradero de su hija tras haber sobornado a una de sus doncellas.
Su hija Gwendolen aprovecha y decide “ponera al día” y le informa que está comprometida con Jack.
Lady Bracknell dice que esa relación debe cesar inmediatamente. Luego, al ver a su sobrino Algernon, le pregunta si la casa en la que están es en la que reside su inválido amigo Bunbury.
Algernon le contesta que no lo es, y que Bunbury murió esa misma tarde, cuando los doctores descubrieron que no podía vivir. Y continúa comunicándole que va a casarse con Cecily.
Lady Bracknell se siente abrumada por el número de compromisos y, luego, decide preguntarle a Jack si Cecily está relacionada con alguna estación de ferrocarril de Londres.
Jack contiene su furia y le responde que no, informándole la procedencia de Cecily, nieta del señor Thomas Cardew.
Cuando se está yendo, Lady Bracknell pregunta al pasar si Cecily goza de alguna fortuna.
Más cuando Jack le informa de la gran fortuna de Miss Cardew (Cecily), Lady Bracknell se detiene. Dice que, ahora que la mira bien, Cecily es una muchacha
muy atractiva. Haciendo que Cecily se siente a su lado, le observa el rostro de cerca, y luego le dice que Algernon no tiene más que deudas, pero que ella no aprueba los matrimonios interesados.
Finalmente da su consentimiento y propone que el casamiento se celebre pronto.
Jack interrumpe diciendo que, como tutor de Miss Cardew, de ningún modo consentirá el matrimonio, y su consentimiento es necesario puesto que su pupila es menor de edad.
Cuando Lady Bracknell le pregunta por qué se opone, Jack dice que no aprueba el sentido moral de Algernon, que es un mentiroso, y relata los hechos que cometió esa tarde.
Lady Bracknell dice que, después de considerarlo, decidió no tener en cuenta la conducta de su sobrino para con Jack. Jack responde que, sin embargo, su decisión de negar su consentimiento es irrevocable.
Lady Bracknell propone entonces que se esperen dos años hasta que Cecily sea mayor de edad, pero Jack informa que, según el testamento familiar, Cecily no será mayor de edad hasta los treinta y cinco años.
Lady Bracknell no ve en eso de los años un problema, y Algernon dice que la esperará hasta entonces.
Cecily, sin embargo, dice que ella no puede esperar ese tiempo, puesto que odia esperar.
Lady Bracknell pide a Jack que recapacite, y éste le responde que, si ella consiente su matrimonio con Gwendolen, él no dudará en consentir la unión de Cecily y Algernon. Lady Bracknell no acepta y está por irse junto a su hija cuando aparece Chasuble, informando que todo está listo para los bautizos programados.
Los hombres le informan que no se bautizarán, y Chasuble lamenta la noticia y luego dice que irá a reunirse con Miss Prism, que lo espera en la sacristía.
Al oír el nombre de Miss Prism, Lady Bracknell se estremece y manda a que la busquen.
Cuando Miss Prism acude a la casa y ve a Lady Bracknell, empalidece.
Ante el horror y sorpresa de los demás, Lady Bracknell empieza a preguntarle desesperadamente a Miss Prism, dónde está ese niño que, veintiocho años atrás, desapareció bajo su cuidado.

Relatando a los presentes, que en esa ocasión, Miss Prism abandonó la casa de lord Bracknell llevando un cochecito con un niño varón, y nunca regresó.
Una semana más tarde la policía encontró al cochecito, pero no al niño.
El cochecito tenía dentro el manuscrito de una novela.
Miss Prism responde, avergonzada, que no sabe qué sucedió con el niño.
Dice que ella llevó consigo al cochecito con el niño, y también un bolso de mano en el cual llevaba el manuscrito. Y que en un momento que no recuerda, puso la novela en el cochecito y al niño en el bolso de mano.
Jack le pregunta dónde depositó ese bolso de mano, y Miss Prism responde que en el guardarropas de una estación de la línea del ferrocarril Brighton, en Londres. Jack pide a todos que lo esperen y se retira a su habitación.

Jack vuelve trayendo en sus manos un bolso de mano, y le pregunta a Miss Prism si lo reconoce.
La mujer asiente, dice que ese era su bolso. Jack le informa que acaba de recuperar al niño que estaba en ese bolso, y luego la abraza, llamándola “madre”.
Miss Prism retrocede, diciéndole que ella es soltera. Jack reconoce que se trata de un golpe, pero que la perdona, porque es su madre.
Pero Miss Prism dice que ella no es su madre, y que es Lady Bracknell quien puede informarle sobre su procedencia.
Lady Bracknell le informa a Jack que es el hijo de su hermana, Lady Moncrieff y, como consecuencia, el hermano mayor de Algernon.
Jack se sorprende y se alegra de, después de todo, tener un hermano. Gwendolen le pregunta a Jack cuál es su nombre entonces.
A lo que Jack pregunta a Lady Bracknell, quien dice que, como primogénito, debe llamarse igual que su padre.
Jack pregunta entonces cómo se llamaba su padre, pero sucede que ni Lady Bracknell ni Algernon lo recuerdan.
De modo que Jack busca un anuario de generales, y encuentra que el nombre del Teniente Moncrieff era Ernest John. Se dirige entonces a Gwendolen y le dice:
—¿No le dije a usted siempre, Gwendolen, que me llamaba, Ernesto? Bueno, pues Ernesto soy, después de todo. Quiero decir que soy, naturalmente, Ernesto.
GWENDOLINE.—¡Ernesto!
¡Mi Ernesto! ¡Desde el principio sentí que no podías llamarte de otro modo!
JACK.— Gwendoline, es una cosa terrible para un hombre descubrir de pronto que durante toda su vida no ha dicho más que la verdad...
Todos lo festejan y se abrazan entre ellos.
FIN DEL RESUMEN
— CAE EL TELÓN —

SE ABRE EL TELÓN Y SALE LA COMPAÑÍA A RECIBIR LOS APLAUSOS
¡PLAF, PLAF!, ¡PLAF!, ¡UUUH! ¡PLAF!
Una Obra de Oscar Wilde de 1895
Un artículo de “Florentino Telón”
para Queseenteren


