“La Trágica Historia de ‘HAMLET’ Príncipe de Dinamarca”, una obra del ya eterno William Shakespeare (Creada entre 1599 y 1601).


CONOCEREMOS LA OBRA (RESUMIDA) ACOMPAÑADA DE BELLAS ILUSTRACIONES DE ÉPOCA.

La representación más antigua del flautista es esta de1592, una acuarela de Augustin von Moersperg procedente de la vidriera (↑) de una iglesia de Hamelín.

Los orígenes y el posible núcleo histórico de la leyenda del flautista no se pueden determinar con absoluta certeza. Sin embargo, lo que se puede considerar seguro es que se trata de dos leyendas originalmente independientes, que luego se unieron, como sucede en ocasiones con otras leyendas, estas son:

1ª/ La leyenda de “Los niños en Hamelín”, donde, entre muchas interpretaciones, la más verosímil es la de la colonización oriental de la Baja Alemania, donde los “Niños de Hamelín”, que en este caso serían jóvenes, que abandonaron voluntariamente Hamelín para independizarse y conseguir una vida mejor a unos 846 kilómetros de su ciudad natal.

2ª/ Y la otra es la leyenda de “El Flautista” (La expulsión de ratas) de a finales del siglo XVI, que se centra concretamente en las ratas y sus acciones. Si bien mencionar que en los libros del concejo medieval de la ciudad de Hamelín, no hay evidencia de que la ciudad prometiera o pagara salarios a un flautista. Las primeras menciones de esta historia parecen remontarse a un vitral que existió en la iglesia de Hamelín alrededor del año 1300. Este vitral está descrito en diferentes documentos entre los siglos XVI y XVII y al parecer fue destruido alrededor del siglo XV.

La descripción más antigua del éxodo de los niños de Hamelín, se encuentra en la “Catena aurea” de Enrique de Herford, hacía 1440.

“El flautista de Hamelín” Oleo de 1881 pintado por James Elder Christie, que se expone en la "Galería Nacional de Escocia", en Edimburgo

La leyenda fue retomada y popularizada en el siglo XVII por el jesuita Athanasius Kircher. Más tarde el geógrafo y erudito Johann Gottfried Gregorii difundió la leyenda en sus populares libros de geografía en los países de habla alemana, a principios del siglo XVIII.

En 1803 Johann Wolfgang von Goethe compuso un poema sobre la leyenda, posteriormente musicalizado por Hugo Wolf. Y en 1816 Jacob Grimm incluyó esta leyenda con el título “los niños en Hamelín” (244) y “El Flautista” (245), en su volumen “Deutsche Sagen” (Leyendas Alemanas), ambas las vemos a continuación:


“LEYENDAS ALEMANAS"

Portada del Volumen 1 de la primera edición, que apareció en dos volúmenes: en 1816 y 1818

Las “Leyendas Alemanas” son una recopilación de sagas que Jacob y Wilhelm Grimm publicaron como “Los Hermanos Grimm”.

La obra incluye un total de 585 leyendas del mundo de habla alemana.

La primera edición apareció en dos volúmenes en 1816 y 1818 en la "Nicolaische Buchhandlung".

Una segunda edición se publicó póstumamente en 1865.

Le siguió una tercera edición de 1891, que fue editada por Herman Grimm, el hijo de Wilhelm Grimm. Que en sus “Observaciones Preliminares” puntualiza: «Jacob y Wilhelm Grimm no querían que las leyendas alemanas fueran vistas como un “libro de lectura”. Hasta el día de hoy, el libro no ha sido visto de esa manera. Desde su aparición hasta la muerte de los hermanos pasaron casi cincuenta años. La nueva impresión que surgió en 1865 tardó otro cuarto de siglo en agotarse. La que ahora aparece está dirigida a un nuevo público, quizás por primera vez al que los hermanos esperaban en secreto en 1816. Mi deseo sería que el libro fuera leído por el pueblo alemán en todas partes y que abriera nuestro mundo de leyendas, especialmente a los alemanes americanos».

Reinhold Steig siguió con una cuarta edición en 1905. Y a partir de ésta, se pierde en el tiempo el número de las múltiples ediciones que se han editado por «todo lo largo y ancho de este mundo».


Ilustración de KATE GREENWAY (Catherine Greenaway, 1846 - 1901) que fue una artista y escritora inglesa de la época victoriana , conocida por sus ilustraciones de libros infantiles. Se formó en diseño gráfico y arte entre 1858 y 1871 en las mejores Escuelas de Arte del Reino Unido. Inició su carrera diseñando para el floreciente mercado de las tarjetas de felicitación, creando tarjetas de Navidad y San Valentín. Las representaciones de niños con trajes imaginarios, al estilo de la reina Ana, fueron extremadamente populares en Inglaterra e internacionalmente, dando origen al estilo de Kate Greenaway. 

“Los niños en Hamelín”

Leyenda 244

Texto extraído del libro “Leyendas Alemanas” de los Hermanos Grimm; de la 1ª edición de 1816 publicada por "Editorial Nicolai"; Fuente ésta (edición) de muchas transmisiones de las mismas (las leyendas) de manera oral y escritas.

(Traducido del alemán por el equipo de Queseenteren).

...En 1284 apareció un hombre extraño en Hamelín. Llevaba un abrigo hecho de tela multicolor y colorida, por lo que se dice que lo llamaban “Bundting”, y se presentaba como un cazador de ratas, prometiendo librar a la ciudad de todos los ratones y ratas por una cierta cantidad de dinero.

Postal/Ilustración de Oskar Herrfurth (1862 - 1934), que fue un pintor e ilustrador alemán. Se formó en la escuela de arte de Weimar, donde también vivió durante muchos años, para luego trasladarse a Hamburgo. Pintó escenas costumbristas e ilustraciones de cuentos de hadas y trabajó como ilustrador.

Los ciudadanos llegaron a un acuerdo con él y le aseguraron un salario.

Postal/Ilustración de Oskar Herrfurth (1862 - 1934)

El cazador de ratas sacó entonces una flauta y la tocó/silbó, y las ratas y ratones inmediatamente salieron de todas las casas y se reunieron a su alrededor.

Cuando pensó que no había ninguna más por acudir, salió de la ciudad, y toda la multitud de ratas lo siguió, y así las condujo al Weser (río del noroeste de Alemania).

Allí se desnudó y recogió su ropa; metiéndose en el agua del río, tras lo cual todas las ratas lo siguieron y se ahogaron al caer.

Pero cuando los ciudadanos fueron liberados de su tormento, se arrepintieron del salario prometido y se negaron a dárselo al hombre con toda clase de excusas, de modo que éste se fue enojado y amargado.

Otra Ilustración de KATE GREENWAY incluida en una Edición de 1888.

El 26 de junio, día de San Juan y día de San Pablo, a las siete de la mañana, según otros al mediodía, apareció de nuevo; ahora en forma de cazador, con el rostro aterrador, vestido con un color rojo y un extraño sombrero; e hizo sonar su flauta y procurando que se oyera por todas las callejuelas.

Ilustración de KATE GREENWAY de 1888

Inmediatamente, esta vez no acudieron ratas ni ratones, sino niños y niñas a partir de los cuatro años, en gran número, entre los que se encontraba también la hija ya adulta del alcalde. 

Postal/Ilustración de Oskar Herrfurth (1862 - 1934)

Toda la multitud lo siguió y él los condujo hasta una montaña, donde desapareció con ellos. Esto lo había visto una niñera que, con un niño en brazos, había seguido el grupo desde lejos, pero luego se dio la vuelta y contó lo visto a todos los de la ciudad.

Los padres acudieron en masa aporreando en todas las puertas buscando a sus hijos con el corazón afligido; las madres rompieron en gritos y llantos desgarradores. Desde ese mismo momento se enviaron mensajeros por tierra y mar a todos los lugares para averiguar si se había visto a los niños, o al menos a algunos de ellos, pero todo fue en vano. En total se perdieron ciento treinta. Se dice que dos, según cuentan algunos, se retrasaron y regresaron, pero uno era ciego y el otro mudo, de modo que el ciego no pudo indicar el lugar, aunque sí contó cómo habían seguido al juglar; el mudo, en cambio, señaló el lugar, aunque no hubiera oído nada.

Un niño pequeño había salido en camiseta y se dio la vuelta para ir a buscar su chaqueta, lo que le salvó de la desgracia; pues cuando regresó, los demás ya habían desaparecido en el hoyo de una colina, que aún hoy se puede ver.

Ilustración de KATE GREENWAY de 1888

La calle por la que los niños salieron hacia la Puerta de la Ciudad, se llamaba aún a mediados del siglo XVIII (y seguramente también hoy) la "bunge-lose" (sin sonido de tambor, silenciosa), porque en ella no se permitía bailar ni tocar instrumentos de cuerda. Es más, cuando se llevaba a una novia a la iglesia acompañada de música, los músicos debían guardar silencio al pasar por esa calle. La colina cerca de Hamelín, donde desaparecieron los niños, se llama "Poppenberg", y en ella se han erigido, a izquierda y derecha, dos piedras en forma de cruz. 

Ilustración de KATE GREENWAY de 1888

Algunos dicen que los niños fueron conducidos a una cueva y salieron a Transilvania.

Los ciudadanos de Hamelín hicieron constar el suceso en el registro municipal, pero figura el 22 de junio en lugar del 26. En el ayuntamiento se inscribieron las siguientes líneas:

«En el año 1284, después del nacimiento de Cristo,

en Hamelín ocurrió lo siguiente:

Ciento treinta niños nacidos allí,

perecieron a manos de un flautista».

Y en la nueva puerta de la Ciudad:

«La puerta fue construida hace 272 años, hace ciento treinta y dos años, cuando el mago se llevó a los muchachos lejos de la ciudad».

En el año 1572, el alcalde mandó representar la historia en las vidrieras de la iglesia con el título correspondiente, que en su mayor parte se ha vuelto ilegible. También hay una moneda acuñada en ella...

FIN DEL RELATO ■.


Ilustración de KATE GREENWAY de 1888.

“El Flautista de Hamelín”

Leyenda 245

Texto Texto extraído del libro: idem anterior leyenda...

Procedencia oral de la Bohemia alemana.

(Traducido del alemán por el equipo de Queseenteren).

El Flautista de Hamelín conoce una melodía especial; si la toca o silba la flauta nueve veces, todas las ratas le siguen adonde él quiera, ya sea a un estanque o a un charco. (Con este inicio, que reproducimos tal cual se imprimió en la 1ª Edición (en alemán), a modo de introducción; el lector queda un poco despistado, dado que en la siguiente narración de la leyenda, no se menciona en sí, que tocara la flauta; probablemente debido al encadenamiento de las dos leyendas, la anterior y ésta en su publicación dentro del libro).


...Una vez, en un pueblo no se podían deshacer de las ratas de ninguna manera y, al final, llamaron a un cazador/exterminador. Este preparó entonces un bastón de avellano de tal manera que todas las ratas quedaban cautivadas por él, y quien lo tomara/cogiera, las ratas tendrían que seguirle. Más, esperó hasta el domingo y lo dejó delante de la puerta de la iglesia.

Cuando la gente se dispuso a regresar a casa tras el servicio religioso, pasó por allí un molinero que vio precisamente aquel bonito palo y dijo: «Me vendrá muy bien como bastón de paseo». Así que lo cogió y salió del pueblo en dirección a su molino. En ese momento, algunas ratas empezaron a salir de sus grietas y rincones y corrieron campo a través, cada vez más cerca, y cuando nuestro molinero, que no sospechaba nada y seguía con el bastón en la mano, llegó al prado, las ratas salieron corriendo tras él de todos los agujeros, atravesando labranzas y campos, y pronto le adelantaron; llegaron a su casa antes que él y, desde entonces, se quedaron allí convirtiéndose en una plaga insoportable.

FIN DEL RELATO ■.

Un reportaje de “El Anticuario”

para Queseenteren


Emplazamiento de Hamelín en Alemania

La ciudad de “Hamelín”

Hamelín (en alemán: Hameln) es una ciudad de la “Baja Sajonia” en Alemania, emplazada a orillas del río “Weser”, el mencionado en la leyenda. Tiene una población estimada de 57.434 habitantes.

En Hamelín nos espera un hermoso paisaje histórico lleno de magníficas casas de madera y piedra arenisca, muchas de ellas del Renacimiento. En medio hay pequeños callejones con cafés, pubs, acogedoras cervecerías y tiendas... Además, se puede seguir el rastro de las ratas de la leyenda, según la cual, en 1294, un cazador de ratas que había sido engañado con su salario, atrajo a los niños de

Hamelín fuera de la ciudad con una seductora música de flauta, y nadie los volvió a ver.

Fotografía actual de la famosa Casa del Flautista.

La Casa del Flautista de Hamelín (↑), una de las más bellas y grandes casas del Renacimiento, se encuentra en el centro de la ciudad en memoria de este acontecimiento. Al igual que la Casa de la Boda con su gran espectáculo de títeres. La pequeña isla Weser no sólo ofrece una hermosa vista del río y de la ciudad, sino que también es un lugar ideal para relajarse.

Fuente: Webs de viajes alemanas