¿Cómo describiría un ciego a un elefante si sólo le tocara la trompa? Esta historia hindú de “Los Ciegos y el Elefante” nos lo cuenta.

En esta parábola, y ya en las primeras versiones de textos budistas, hindúes y jainistas, se discuten los límites de la percepción y la importancia del contexto al completo.


VEMOS LA PARÁBOLA/HISTORIA DE "LOS CIEGOS Y EL ELEFANTE". COMPLETADA CON EXQUISITAS ILUSTRACIONES.

  • Grabado de Ohara Donshu, el maestro de ceremonias (1792-1857). Pintor y artista de grabados; alumno del pintor de la escuela de "Shijo Shibata Gito"; trabajó principalmente en Osaka.

“Tittha Sutta” parábola budista de los ciegos y el elefante


La parábola de los ciegos y un elefante se originó en el antiguo subcontinente indio, desde donde se ha difundido ampliamente.

Es la historia de un grupo de ciegos que nunca se han encontrado con un elefante antes y que, aprenden y conceptualizan cómo es el elefante tocándolo.

Cada ciego siente una parte diferente del cuerpo del elefante, pero solo una parte, como el costado o el colmillo. Luego describen al elefante basándose en su experiencia limitada y, sus descripciones del elefante son diferentes entre sí.

En algunas versiones, llegan a sospechar que la otra persona es deshonesta y llegan a las manos.

La moraleja de la parábola es que los humanos tienden a reclamar la verdad absoluta basándose en su experiencia subjetiva limitada, ya que ignoran, las experiencias subjetivas limitadas de otras personas que pueden ser igualmente verdaderas.

El texto budista Udana 6.4, el que veremos, contiene una de las primeras versiones de la historia. Está fechado alrededor del 500 a. C., durante la vida del Buda, aunque la parábola probablemente sea más antigua que el texto budista.

figura de arriba (↑), conocida como: “Elefante ciego”. Hecha en Japón, en el período Meiji (1868-1912).

Como muestra de la expansión de esta leyenda, parábola, etc. Vemos esta figura de arriba (↑), conocida como: “Elefante ciego”. Hecha en Japón, en el período Meiji (1868-1912). Que es una ingeniosa interpretación de una alegoría japonesa sobre la verdad y la interpretación.

Un grupo de seis ciegos intenta describir a un elefante, sin embargo, sus intentos se ven frustrados porque ninguno de ellos puede describir al animal completo.

Además, los elefantes simbólicamente están asociados como amuletos que atraen la buena suerte, sabiduría y ayudan a alejar las envidias. Por otra parte, los elefantes nos enseñan a tener resistencia ante las adversidades, y a cultivar la paciencia y la resistencia.

En zonas de España, en las que es habitual encontrarse con inmigrantes africanos que se dedican a la venta ambulante. Su, digamos, “tarjeta de presentación”, suele ser que te regalen una figurita de madera de un elefante… Una demostrada táctica comercial que suele dar su fruto, y que suele acabar con la entrega de algo de dinero como correspondencia...

Montaje con el autor y el “bicho” creado por la mente de Kafka.

INICIO DE LA NARRACIÓN…:

...Así he escuchado: Hubo un tiempo en que el Señor (Buda) se hospedaba cerca de Savatthi (Fue una ciudad de la antigua India y una de las seis ciudades más grandes de la India durante la vida de Gautama Buddha), en el bosque de Jeta (Jetavana), en el monasterio de Anathapindika (Fue un rico comerciante y banquero, patrocinador de Buda).


Los restos de la cabaña de Buda en Jetavana.

En ese momento había varios reclusos y “brahmanes” (Miembros de la primera y más elevada de las cuatro castas en que se halla dividida la población de la India; es en concreto la casta sacerdotal), y vagabundos de varias sectas, viviendo alrededor de Savatthi. Y tenían varios puntos de vista, varias creencias, varias opiniones, que se apoyaban en sus diversos puntos de vista. Hubo algunos reclusos y brahmanes que afirmaron y mantuvieron este punto de vista: «El mundo es eterno; sólo esto es cierto, cualquier otro (punto de vista) es falso».

Hubo también algunos reclusos y brahmanes que afirmaron: «El mundo no es eterno; sólo esto es cierto, cualquier otro (punto de vista) es falso».

Hubo otros que afirmaron: «El mundo es finito... El mundo es infinito... El principio de la vida y el cuerpo son el mismo... El principio de la vida y el cuerpo son diferentes... El Tathagata (Es un término que la tradición del budismo atribuye al propio Buda Gautama para referirse a sí mismo. Se traduce como “el que así ha venido” o “el que así se ha ido”). existe más allá de la muerte... El Tathagata no existe más allá de la muerte... El Tathagata ambos existen y no existe más allá de la muerte… El Tathagata no existe; sólo esto es cierto, cualquier otro (punto de vista) es falso».

Y habían pendencieros que estaban ofendiendo a otros, e hiriendo sus creencias con palabras, diciendo:

«¡El Dhamma es así, el Dhamma no es así! ¡El Dhamma no es así, el Dhamma es así!...» (Dhamma es una palabra que significa ”religión”, “ley religiosa” o “conducta piadosa correcta”).

Luego, varios “bhikkhus” (monjes budistas que han recibido la ordenación completa), habiéndose puesto sus túnicas por la mañana y tomando sus cuencos y mantos, entraron en Savatthi para pedir limosna. Al finalizar y después de haber comido, se acercaron al Señor, se postraron, se sentaron a un

lado y le dijeron al Señor:

«En la actualidad, reverenciado señor, hay varios reclusos y brahmanes, vagabundos de varias sectas que viven alrededor de Savatthi. Y tienen varios puntos de vista... Diciendo: “¡El Dhamma es así!... El Dhamma es así!…” ¿Qué opinión os merecen Señor?».

Ilustración procedente del cómic publicado por Editorial Novarro dentro de su exquisita colección titulada “Vidas Ilustres” nº 315

««Monjes, los vagabundos de otras sectas, bhikkhus, son ciegos, no ven. No saben qué es beneficioso, no saben qué es dañino. No saben qué es el Dhamma, no saben qué no es el Dhamma. Sin saber qué es beneficioso y qué es dañino, sin saber qué es Dhamma y qué no es Dhamma, son pendencieros…diciendo: «¡El Dhamma es así! ... ¡El Dhamma es así!».

Años atrás, bhikkhus, había cierto rey en este mismo Savatthi. Y ese rey se dirigió a un hombre: «Ven ahora, buen hombre, reúne a todas esas personas en Savatthi que son ciegas de nacimiento».

«Sí, su majestad», respondió ese hombre, y después de juntar a todos los ciegos en Savatthi, se acercó al rey y dijo:

«Todos los ciegos en Savatthi están reunidos y a la espera de sus órdenes, majestad».

«Ahora, amigo mío, enséñele a los ciegos un elefante».

«Muy bien, Majestad», respondió el hombre al rey, y presentó un elefante a los ciegos, diciendo: “¡Éste; ciego; es un elefante!».

«A algunas de las personas ciegas les presentó la cabeza del elefante, diciendo:

Ilustración moderna creada por FRED DAVID.

«Esto es un elefante». A algunos les presentó una oreja de elefante, diciendo: «Este es un elefante».

A algunos les presentó un colmillo... la trompa... el cuerpo... el pie... los cuartos traseros... la cola... el mechón al final de la cola, diciendo: «Esto es un elefante».

Entonces, bhikkhus, el hombre, habiendo mostrado el elefante a los ciegos, fue hacia el rey y dijo: «A los ciegos se les ha mostrado el elefante, su majestad. Haga ahora lo que crea conveniente».

Entonces el rey se acercó a esos ciegos y les dijo: «¿Os han mostrado el elefante?»

«Sí, su majestad, nos han mostrado el elefante».

«Decidme ciegos, ¿cómo es un elefante?».

Aquellos ciegos a quienes se les había mostrado la cabeza del elefante respondieron: «Un elefante, su majestad, es como un cántaro de agua».

Luego respondieron los ciegos a los que se les había mostrado la oreja del elefante: «Un elefante,

majestad, es como una canasta de aventar».

Ilustración de la religión minoritaria “Jainista”.

Las personas ciegas a las que se les había mostrado el colmillo de elefante respondieron: «Un elefante, majestad, es como una reja de arado».

Aquellos ciegos a quienes se les había mostrado la trompa respondieron: «Un elefante, majestad, es como un arado».

Los ciegos a los que se les había mostrado el cuerpo respondieron: «Un elefante, majestad, es como un almacén».

Los otros ciegos a los que se les había mostrado el pie respondieron: «Un elefante, majestad, es como un poste».

Aquellos ciegos a los que se les había mostrado los cuartos traseros respondieron: «Un elefante, su majestad, es como un mortero».

Aquellos ciegos a los que se les había mostrado el penacho al final de la cola respondieron: «Un elefante, majestad, es como una escoba».

Y continuaron diciendo «¡Un elefante es así, un elefante no s así! ¡Un elefante no es así, un elefante es así!», acabando peleándose con los puños entre sí.

Grabado ukiyoe de Hanabusa Itcho (1652-1724).

Y el rey estaba encantado (con el espectáculo). Así que…, bhikkhus, esos vagabundos de varias sectas son ciegos igual, sin ver… diciendo: «¡El Dhamma es así!... ¡El Dhamma es así!...»».

Grabado ukiyoe de Hanabusa Itcho (1652-1724).

Entonces, al darse cuenta de su significado, el Señor pronunció en esa ocasión esta declaración inspirada:

«Algunos reclusos y brahmanes, así llamados, están profundamente apegados a sus propios puntos de vista.

Las personas que solo ven un lado de las cosas, se involucran en peleas y disputas».

FIN ■


Introducción y traducción de

“Mary Elisabeth Oliver” para Queseenteren.