«La niña de los fósforos»
Un cuento triste de Hans Christian Andersen escrito en 1845 y NO APTO para niños ultrasensibles.

“Logia de Psique”, fresco realizado por Rafael Sanzio y su escuela, pintado entre 1517-18; en el que podemos ver a los Dioses Olímpicos.
O también titulado: «La vendedora de fósforos»; es una de las historias más tristes y hermosas sobre la soledad y la magia de los recuerdos.
Sinopsis: Isabella es una niña danesa pobre y enferma que, ha abandonado su hogar y se encuentra sola en un callejón oscuro y frío en la víspera de Año Nuevo. Tiene miedo de volver a casa porque su padre la golpeará por no haber vendido las cerillas. Para intentar entrar en calor, enciende las cerillas y tiene visiones reconfortantes...

Peculiar visión de la ilustradora escocesa Anne Anderson del personaje de Isabella, la protagonista.
«LA NIÑA DE LOS FÓSFOROS»
1846 Hans Christian Andersen
...¡Qué frío hacía!; nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Si bien, al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron!
Eran unas zapatillas que su madre había llevado últimamente, y a la pequeña le venían tan grandes, que las perdió al cruzar corriendo la calle para librarse de dos coches/carruajes que venían a toda velocidad.
Una Ilustració moderna realizada por la artista Natalia Demidova, que forman parte de una bella edición de este cuento
Una de las zapatillas no hubo medio de encontrarla, y la otra se la había puesto un mozalbete, que dijo que la haría servir de cuna el día que tuviese hijos.
Y así la pobrecilla andaba descalza con los desnudos piececitos completamente amoratados por el frío.
En un viejo delantal llevaba un puñado de fósforos, y un paquete en una mano. En todo el santo día nadie le había comprado nada, ni le había dado un mísero chelín; volvíase a su casa hambrienta y medio helada, ¡y parecía tan abatida, la pobrecilla! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían el cuello; pero no estaba ella para presumir.
En un ángulo que formaban dos casas, una más saliente que la otra, se sentó en el suelo y se acurrucó hecha un ovillo.
Encogía los piececitos todo lo posible, pero el frío la iba invadiendo, y, por otra parte, no se atrevía a volver a casa, pues no había vendido ni un fósforo, ni recogido un triste céntimo.
Su padre le pegaría, además de que en casa hacía frío también; sólo los cobijaba el tejado, y el viento entraba por todas partes, pese a la paja y los trapos con que habían procurado tapar las rendijas.
Tenía las manitas casi ateridas de frío. ¡Ay, un fósforo la aliviaría seguramente! ¡Si se atreviese a sacar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos!
Y no lo pensó más y sacó uno: «¡ritch!».
¡Cómo chispeó y cómo quemaba! Dio una llama clara, cálida, como una lucecita, cuando la resguardó con la mano, le pareció a la pequeñuela una luz maravillosa. CONTINUA AQUI *********
Tras la cabeza de Medusa
Medusa y sus dos hermanas mayores, estas sí inmortales, Esteno y Euríale; eran gorgonas.
Y Medusa en especial, había sido transformada en un monstruo con serpientes en lugar de cabello, colmillos y garras afiladas, alas de oro y mirada que convertía a las personas en piedra si se fijaban en la suya.
Alterada en esta horrible monstruosidad por la diosa Atenea tiempo atrás. Por el agravio ocasionado a la diosa, al haberse dejado seducir Medusa por el dios Poseidón, precisamente en el mismo templo dedicado a Atenea, del que era una bellísima sacerdotisa.
Más antes de emprender su búsqueda, Perseo rezó a los dioses; y Zeus (su padre) respondió enviando a dos de sus otros hijos, Hermes y Atenea, para bendecir a su medio hermano con las armas necesarias para derrotar a Medusa.
Así, Hermes le dio a Perseo su propio par de sandalias aladas para volar y, le prestó su espada de arpa para matar a Medusa. Además del casco de oscuridad de Hades para volverse invisible.
Por otra parte, Atenea le prestó a Perseo su escudo pulido, para que viera el reflejo de Medusa sin petrificarse, y le dio una kibisis, una mochila para contener de forma segura la cabeza de la gorgona que, según advirtió la diosa, aún podía petrificarte incluso después de muerta.
Por último, Atenea ordenó a Perseo que buscara a las Grayas, las otras hermanas de las Gorgonas (que además eran trillizas y tenían el pelo gris desde su nacimiento), para saber el paradero de las mujeres de cabello de serpiente (En otras versiones, fueron las ninfas Hespérides las que le dieron las armas a Perseo después de que buscara a las Grayas. (↓)Vemos una ilustración basada en esta versión).
Ilustración del británico Walter Crane publicadas en 1851 en un libro de Mitología para niños de Nathaniel Hawthorne.
Siguiendo las indicaciones de Atenea, Perseo encontró a las Grayas, las tres viejas brujas con forma de cisne, que compartían un solo ojo y un solo diente.
Cuando las brujas se pasaron el ojo una a otra, Perseo se lo arrebató y lo retuvo, supeditando el que se lo devolviera a cambio de que le revelaran la ubicación de las Gorgonas.
Las Grayas accedieron y le informaron a Perseo de que las Gorgonas vivían en la isla de Sarpedón.
Perseo cumplió su palabra y les devolvió el ojo a las Grayas y se dirigió a la isla indicada.
Ilustración del británico Walter Crane publicadas en 1851 en un libro de Mitología para niños de Nathaniel Hawthorne.
Ya en ella, Perseo se encontró con una cueva donde dormían Esteno, Euríale y Medusa (las Gorgonas).
Usando el escudo reflectante de Atenea, Perseo superó el tabú de mirar, entró en la cueva de espaldas, observó y se acercó con seguridad a las gorgonas dormidas.
Ilustración del británico Walter Crane publicadas en 1851 en un libro de Mitología para niños de Nathaniel Hawthorne.
Con Atenea guiando la espada, Perseo decapitó a Medusa; al instante, de su cuello, y ambos nacidos de la sangre de Medusa; brotaron sus dos hijos tenidos con el dios Poseidón.
Estos fueron: el caballo alado Pegaso (“el que brotó”) y el gigante Crisaor (“espada de oro”).
Para vengar la muerte de su hermana, Esteno y Euríale volaron tras Perseo, pero él escapó de ellas usando el casco de invisibilidad de Hades.
Desde aquí procedió a visitar al rey Atlas, que le había negado hospitalidad; en venganza, que consiguió Perseo petrificando al Gigante con la cabeza de Medusa. Y el rey Atlas se convirtió en las montañas del Atlas (Cadena montañosa situada en el Magreb).
Matrimonio con Andrómeda
En el camino de regreso a Sérifos, Perseo se detuvo en el reino de Etiopía. Esta mítica Etiopía estaba gobernada por el rey Cefeo y la reina Casiopea.
Casiopea, tras jactarse de que su hija Andrómeda era más hermosa que las Nereidas (ninfas marinas que suelen acompañar al dios Poseidón), provocó la ira y la consecuente venganza de Poseidón, quien envió una inundación sobre la tierra y una serpiente marina, Ceto, que destruyó a hombres y bestias.
El oráculo de Amón anunció que no habría alivio hasta que el rey sacrificara a su hija, Andrómeda, al monstruo (la serpiente marina), por lo que fue atada desnuda a una roca en la orilla.
Calzando las sandalias aladas que le había dado Hermes, Perseo llegó hasta Andrómeda y usó el arpa para decapitar al monstruo (En otras versiones, Perseo usó la cabeza de Medusa para petrificar a Ceto).
Tras haber rescatado a Andrómeda, Perseo la reclamó en matrimonio, a lo que accedieron sus padres.
Perseo se casó con Andrómeda a pesar de Fineo, con quien había estado comprometida anteriormente.
En la boda, se produjo una pelea entre los rivales, y Fineo quedó petrificado al ver la cabeza de Medusa.
«Perseo convierte a Fineo y sus seguidores en piedra» obra de Luca Giordano de 1680.
Andrómeda (“reina de los hombres”) siguió a su marido a Tirinto, en Argos. Y se convirtió en la antepasada de la familia de las Perséidas que gobernaron en Tirinto a través de su hijo con Perseo, Perses.
Después de su muerte, Atenea la colocó entre las constelaciones del cielo del norte, cerca de Perseo y Casiopea.
(Los dramaturgos griegos Sófocles y Eurípides; y en tiempos más modernos Pierre Corneille; hicieron del episodio de Perseo y Andrómeda el tema de tragedias, y sus incidentes fueron representados en muchas obras de arte antiguas).
Volviendo a nuestro héroe Perseo, mientras volaba en su regreso sobre las arenas de Libia (según el autor griego Apolonio de Rodas), las gotas de sangre de Medusa, que caían, crearon una raza de serpientes tóxicas, una de las cuales iba a matar al argonauta Mopso.
Al regresar a Sérifos y descubrir que su madre tenía que refugiarse de los violentos avances de Polidectes, Perseo lo mató con la cabeza de Medusa, e hizo a Dictis, que luego se casó con Dánae, el nuevo rey de Sérifos.
Otra ilustración del británico Walter Crane.
El cumplimiento de la Profecía
Perseo devolvió entonces sus préstamos mágicos y entregó la cabeza de Medusa como regalo votivo a Atenea, quien la colocó sobre su égida (escudo que Zeus le dio) como el Gorgoneion.
El cumplimiento del oráculo se contó de varias maneras, cada una incorporando el tema mítico del exilio.
Para el viajero y geógrafo griego Pausanias; no regresó a Argos, sino que fue a Larisa (Tesalia, Grecia), donde se celebraban juegos atléticos. Acababa de inventar el tejo (El tejo es un juego tradicional que consiste en lanzar aros de metal, cuerda o goma, a una distancia determinada, normalmente para que caigan sobre un clavo o cerca de él) y estaba haciendo una exhibición pública de ellos; cuando Acrisio, que estaba de visita, se interpuso en la trayectoria del tejo y fue asesinado; así se cumplió el oráculo.
Esta es una variante inusual de la historia de tal profecía, ya que las acciones de Acrisio, en esta variante, no causaron su muerte.
En la “Biblioteca” (también conocida como la “Biblioteca de Pseudo-Apolodoro”, es un compendio de mitos y leyendas heroicas griegas, tablas genealógicas e historias, organizadas en tres libros, generalmente datadas en el siglo I o II d.C.), lo inevitable ocurrió por otra vía:
Perseo regresó a Argos, pero cuando Acrisio se enteró de la llegada de su nieto, teniendo presente el oráculo, se exilió voluntariamente en Pelasgiotis (Tesalia).
Allí, Teutamides, rey de Larisa, estaba celebrando juegos funerarios para su padre. Compitiendo en el lanzamiento de disco, el lanzamiento de Perseo se desvió y golpeó a Acrisio, matándolo instantáneamente.
Y como ya se sabe que «no hay dos sin tres...». En una tercera tradición, Acrisio había sido obligado a exiliarse por su hermano Preto. Cuando aparece Perseo, petrifica al hermano con la cabeza de Medusa y restaura a Acrisio en el trono.
Luego, acusado por Acrisio de mentir sobre haber matado a Medusa, Perseo demuestra su valía mostrando a Acrisio la cabeza de la gorgona, ante lo cual, cae petrificado; cumpliendo así la profecía.
Pintura de HUGUES TARAVAL creada en 1763
Tras matar a Acrisio, Perseo, que era el siguiente en la línea de sucesión al trono, entregó el reino a Megapentes (“gran duelo”), hijo de Preto (el hermano gemelo de Acrisio), al tiempo que se apoderó del reino de Tirinto, que pertenecía a Megapentes.
La historia la relata Pausanias (ya mencionado antes), que da como motivación para el intercambio que, Perseo se avergonzaba de haberse convertido en rey de Argos infligiendo la muerte. En cualquier caso, la literatura griega primitiva reitera que el homicidio, incluso involuntario, requiere el exilio del verdugo,
la expiación y la purificación ritual.
El intercambio bien podría haber resultado una solución creativa a un problema difícil.
Perseo y Andrómeda establecense en Amandra (Turquía)
Según la “Suda” (Una gran enciclopedia bizantina del siglo X del mundo mediterráneo antiguo, escrita en griego, con 30.000 entradas, muchas de ellas extraídas de fuentes antiguas); Perseo, después de
casarse con Andrómeda, fundó una ciudad y la llamó Amandra (en el centro de la actual Turquía).
En ella había una estela que representaba a la Gorgona.
Más tarde, luchó contra los isaurios y los cilicios y fundó la ciudad de Tarso, porque un oráculo le dijo que fundara una ciudad en el lugar donde después de la victoria, la parte plana de su pie tocaría la tierra mientras se apeara de su caballo.
A continuación conquistó a los medos y cambió el nombre del país a Persia.
En Persia, enseñó a los magos sobre la Gorgona y, cuando una bola de fuego cayó del cielo, tomó el fuego y se lo dio al pueblo para que lo guardaran y lo veneraran.
Más tarde, durante una guerra, intentó utilizar de nuevo la cabeza de Medusa, pero como era viejo y no podía ver bien, la cabeza no funcionó. Como pensó que no le servía, la giró hacia sí mismo y murió. Más tarde, su hijo Merros quemó la cabeza.
Una larga descendencia
«Perseos y Andrómeda» obra del pintor alemán Anton Raphael Mengs (1728-1779).
Pero mucho antes de este fatal descuido de nuestro héroe, que le causa la muerte; en el transcurso de su matrimonio Perseo y Andrómeda tuvieron siete hijos: Perses, Alceo, Heleo, Méstor, Esténelo,
Electrión y Cinuro, y dos hijas, Gorgófone y Autochthe.
Perses se quedó en Etiopía y se cree que fue un antepasado de los persas.
Los otros descendientes gobernaron Micenas desde Electrión hasta Euristeo, después de quien, Atreo obtuvo el reino. Sin embargo, las Perseidas incluían al gran héroe, Heracles, hijastro de Anfitrión, hijo de Alceo.
Los Heráclides, o descendientes de Heracles, disputaron con éxito el gobierno de los Atridas.
Una afirmación del orador ateniense Isócrates, ayuda a datar aproximadamente a Perseo. Según él, Heracles nació cuatro generaciones después de Perseo, lo que corresponde a la sucesión legendaria: Perseo, Electrión, Alcmena y Heracles, que fue contemporáneo de Euristeo.
Atreo nació una generación después, es decir, cinco generaciones en total.
“Las Perseidas”, popularmente conocidas como “Las lágrimas de San Lorenzo”, son una prolífica lluvia de meteoros anual durante los meses de julio y agosto. Mediante cuyos destellos, Perseo nos cuenta su historia... Invitamos a todos nuestros lectores que cuando tengan una ocasión observen este acontecimiento ¡No lo olvidaran!
Como podemos ver a Perseo hoy en día...
Perseo tiene una constelación que lleva su nombre. La leyenda dice que debido a que fue tan valiente al luchar contra Cetus por otra persona, se le dio un lugar en las estrellas para siempre.
Se encuentra en el este en el invierno, aproximadamente a la latitud 10-N. No está lejos de las estrellas Betelgeuse y Sirio; la constelación de su esposa, Andrómeda, también está cerca. Está al sur de Casiopea, y a la izda. de Tauro.
Fue catalogada en el siglo II por el astrónomo griego Ptolomeo, y es conocida por la famosa lluvia de meteoros de “Las Perseidas”. De hecho, existe toda una familia de constelaciones basadas en el mito de Perseo, que incluye Andrómeda, Casiopea, Cefeo y Cetus.
FIN. ■
La historia de un Mito contada por
“Leoncio” para Queseenteren
En futuros ejemplares más Mitología


